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La fertirrigación es la aplicación de fertilizantes a través de agua de riego. Una técnica cuyo objetivo es que la planta tome de manera simultánea el agua y los nutrientes que necesita.

La principal ventaja que ofrece la fertirrigación es que los nutrientes son aplicados de manera uniforme y en la dosis adecuada, de forma que estos se concentran solo en el área humedecida. Al aplicar únicamente la proporción de fertilizantes que la planta necesita, conseguimos ahorrar costes y reducir la toxicidad al cultivo.

La composición óptima de fertilizantes minimiza los riesgos de corrosión y taponamiento de los emisores de los sistemas de riego.

Se trata de una técnica de actúa automáticamente por lo que reduce costes en mano de obra y además permite aplicar los nutrientes en cualquier etapa del cultivo.

Al ofrecerle a la planta la cantidad adecuada tanto de agua como de fertilizantes, incrementan los rendimientos y la calidad del producto final.

Sostenibilidad del cultivo

Algo que debemos tener muy en cuenta es que la fertirrigación permite reducir la contaminación del suelo, dando lugar a una práctica más sostenible de agricultura. Una medida muy necesaria debido a que es muy difícil conseguir que un suelo degradado se recupere.

Antes de empezar con la fertirrigación, hay que tener en cuenta que los fertilizantes deben ser solubles. Además, es muy importante contar con productos que sean de bajo equivalente salino ya que los iones que acompañan algunos productos son absorbidos en altas cantidades por lo que dejan residuos que elevan la salinidad del suelo.

Los sistemas más innovadores en fertilligación llegan a controlar los volúmenes de agua empleados en el riego a través de sistemas de tele control y tele media, logrando hacerle la vida más fácil al agricultor.

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