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La superficie que se dedica en España al cultivo de uva de transformación se sitúa cerca del millón de hectáreas, posicionándose como el segundo cultivo de ocupación permanente por detrás del olivar.

A la hora de llevar a cabo el riego de la vid, hay que tener especial precaución con el objetivo de conseguir aumentar la productividad sin dañar la calidad del vino.

¿Qué cantidad de agua necesita un viñedo?

Para saber la cantidad de agua que necesita un viñedo debemos tener en cuenta varios factores:

  1. La variedad de la uva: cada variedad requiere de unas necesidades hídricas distintas
  2. El tipo de suelo: en el caso de terrenos arcillosos, se almacena más agua que en un terreno arenoso
  3. Densidad de plantación: si la planta cuenta con más terreno para su desarrollo, dispondrá también de una mayor cantidad de agua procedente del suelo

El ciclo vegetativo

La cantidad de agua que requiere el cultivo de la vid, es diferente dependiendo de la etapa de crecimiento en la que se encuentre.

Entre el alvero y la caída de la hoja, la planta necesitará un 44% de agua, mientras que durante el reposo invernal con un 2% será suficiente. Las siguientes etapas serán entre la brotación y cuajo, donde la vid necesitará un 10% de agua. En su última etapa, entre el cuajado y el envero será necesario aumentar la dosis hasta un 44%.

¿Qué es el estrés hídrico en la vid?

Uno de los procesos más sensibles por los que pasa la vid es el crecimiento de los brotes, que se reduce de manera inminente con cualquier nivel de estrés. Dependiendo del tipo de uva, esto puede ser negativo o positivo. En el caso de la uva joven o uva para zumo, el resultado es negativo. Si hablamos de uvas destinadas a vino, puede ser positivo.

Una sequía prolongada durante las últimas semanas antes de la vendimia, afectará al tamaño final de la uva y a la acumulación de azúcar. Cuando la vid sostiene una cosecha elevada, tiende a reaccionar de manera más sensible ante el estrés hídrico, lo que provoca una reducción del grado Brix dos veces mayor respecto a las plantas que sostienen la mitad de carga. La irrigación en este caso, tendrá mayores ventajas cuando aumentamos la producción.

En el caso de la uva destinada a vino, los efectos de un estrés excesivo darán lugar a vinos neutros, poco afrutados, complejos y con una vida relativamente corta. Para obtener una maduración óptima del fruto, el nivel de estrés hídrico deberá ser intermedio, que dé lugar a una canopia con cobertura total pero abierta. 

Cada vez más, se emplean tecnologías para medir el potencial y el grado de estrés hídrico de las plantas. La información que obtendremos, nos servirá para establecer un plan de riego acorde a las necesidades de la planta. 

Para obtener una buena calidad de vino, el suministro de agua al inicio de la temporada deberá ser adecuado pero no excesivo, para dar lugar a una buena canopia que sostenga la cosecha. Seguidamente, el estrés deberá ser suficiente para limitar el crecimiento adicional, permitiendo mantener las hojas sanas con el objetivo de conseguir la completa maduración del fruto. 

Si estás pensando en instalar un sistema de riego por goteo que abastezca tu cultivo de vid, en Aflisa encontrarás el asesoramiento que necesitas.

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